UNA GUERRA CON AROMA DE MUJER
POR MARÍA ELENA SALINAS
Syndicated Columnist
Members of the National Foundation for Women Legislators [NFWL] are determined to change the strategy of the war against drugs
Llevamos años luchando en esta guerra que parece no tener fin. Aunque el conflicto cruza las fronteras norteamericanas, no podemos echarles toda la culpa a los capos de la droga y sus secuaces. Estados Unidos lleva demasiado tiempo concentrando su lucha contra las drogas en las selvas de los países andinos, pero la droga del momento no viene de los vecinos del sur, sinó de Europa. Me refiero al ecstacy -- que es traída al país por contrabandistas rusos e israelíes. Con sólo 10 dólares, sus hijos pueden comprar ecstacy en cualquier club nocturno, disfrutar el momento y sufrir daños cerebrales por el resto de su vida.
Ya es hora que este país se de cuenta que si no fuera por la insaciable sed del consumidor norteamericano por las drogas, este negocio sucio y sanguinario no estaría destruyendo tantas vidas, financiando al terrorismo internacional y convirtiendo a ladronzuelos y funcionarios gubernamentales corruptos en millonarios de la noche a la mañana.
Parece que las mujeres de la Fundación Nacional de Mujeres Legisladoras se dieron cuenta de esto antes que el propio gobierno federal. Hace unas semanas me invitaron para moderar una conferencia sobre el tema en San Diego y durante la sesión se presentó una larga lista de logros de las agencias anti-drogas de México y Estados Unidos: el arresto de narcos, confiscación de toneladas de cocaína y otros estupefacientes. Pero, de que sirven esos logros si las cifras de drogadictos son alarmantes. Se reporta un dramático aumento de consumo de drogas entre la juventud en ambos lados de la frontera.
No hay ningún czar de drogas, rey o reina o cualquier título que le quieran dar al puesto que puede lograr erradicar las drogas si no se llega al corazón del país -- a esos jóvenes que están experimentando con todo tipo de drogas peligrosas. Por eso me dió mucho gusto ver que mujeres de legislaturas estatales de la unión americana están tomando la iniciativa para cambiar el enfoque de la guerra.
Lo que quieren hacer es regresar a sus comunidades y tratar de reducir el consumo de drogas implementando programas de rehabilitación que sean efectivos. Por el momento quieren usar como ejemplo al programa segunda oportunidad que se sigue en una cárcel federal de Tijuana, Baja California. El programa está basado en el uso de vitaminas, minerales y otras técnicas naturales para curar al adicto y entrenamiento para que el sea auto-suficiente.
Un problema multinacional requiere una respuesta multinacional. Así es que participaron también en la conferencia funcionarios de México y Canadá. Todos se comprometieron a aumentar los esfuerzos en los campos de cultivo, los laboratorios de procesamiento de drogas y en las fronteras. Pero eso no es suficiente. Se le tiene que dar la misma atención en los barrios de nuestras ciudades donde el consumo de drogas está destruyendo tantas vidas.
Quizás lo que esta guerra necesita es precisamente el toque femenino. Si las mujeres pueden ser madres, amas de casa, profesionales y encima llevar una campaña política y ganarla, seguramente pueden crear leyes que ayuden a rehabilitar a los adictos. Lo que esta guerra necesita es eso -- una buena dosis de compasión.


