Durante muchos años el país más poderoso del mundo se sintió vulnerable ante los inmigrantes que venían de México.
En cuatro décadas México envió a Estados Unidos más inmigrantes que cualquier otro país en la historia.
Bueno, eso se acabó. En un hecho que ha tomado a muchos por sorpresa, esa tendencia se ha detenido por completo. Los mexicanos, en lugar de venir a Estados Unidos, se están regresando a México.
El Pew Hispanic Center acaba de reportar que el número de mexicanos en Estados Unidos bajó de 12.6 millones en el 2007 a 11.9 millones en el 2011. La pregunta de fondo es ¿por qué se están regresando?
El presidente Felipe Calderón se tomó el crédito y dijo que "estamos creando oportunidades de empleo y de educación para los jóvenes en México." La realidad es que el gobierno de Calderón no pudo crear un millón de empleos al año, como prometió en su campaña.
El centro Pew es más objetivo. Los mexicanos en Estados Unidos se están regresando a México debido a "la debilidad del mercado laboral en Estados Unidos y a que no hay trabajo en la construcción, a que hay más vigilancia en la frontera, al aumento de las deportaciones, al creciente peligro de cruzar ilegalmente, a la reducción de la tasa de natalidad en México y a mejores condiciones económicas en México."
Barack Obama está en camino de ser el presidente estadounidense que más inmigrantes mexicanos ha deportado en la historia, separando a miles de familias. En varios estados republicanos han votado por la aprobación de leyes que hacen más difícil la existencia de los inmigrantes, y están opuestos al Dream Act, que ofrecería una ruta para la ciudadanía de los hijos de inmigrantes traídos a este país por sus padres.
Mitt Romney, que se perfila como el candidato presidencial republicano, incluso ha sugerido que la "auto-deportación" podría ser una alternativa viable en lugar de una verdadera reforma de inmigración. De hecho, la mayoría de los líderes republicanos dicen que no considerarán siquiera cualquier forma de legalización para residentes indocumentados hasta que la frontera entre México y Estados Unidos sea segura.
Es posible que el número de mexicanos en Estados Unidos vuelva a aumentar cuando termine aquí la crisis económica y se vuelva a necesitar, como antes, su mano de obra. Pero por ahora la tasa es cero o menos.
Este es, entonces, el momento perfecto para una reforma migratoria. Ya que se tiene controlada la frontera y se ha reducido el número de mexicanos, es necesario ayudar y legalizar a los millones de indocumentados que viven en Estados Unidos. Seguir haciéndoles la vida imposible es injusto e inhumano.
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