La primera lección es que los olvidados no olvidan quién los olvidó a la hora de votar.
Ollanta Humala le ganó a Keiko Fujimori gracias al voto rural e indígena.
A pesar de que Perú ha sido uno de los países con el mayor crecimiento económico del continente, los más pobres siguen pobres y la distribución del ingreso sigue beneficiando a los más ricos. Por eso los peruanos votaron por el candidato que retaba al sistema -Ollanta Humala- y no por quien lo preservaría –Keiko Fujimori. Cuando el Secretario de Hacienda y precandidato presidencial, Ernesto Cordero dijo que “hace mucho que México dejó de ser un país pobre”, había en el país 54 millones de pobres.
Sí México no aprende de la reciente elección en Perú que la pobreza no desaparece con declaraciones falsas, corre el riesgo de perder otra década y ser irrelevante.
México, también, tiene mucho que aprender de Colombia para enfrentar el problema de la narcoviolencia.
La fallida estrategia del presidente Felipe Calderón de enfrentar frontalmente a los narcotraficantes ha costado más de 40 mil muertos.
Hay algunas cosas que los colombianos hicieron bien y que los mexicanos no están haciendo para ganarle a los narcos:
En Colombia le pegaron a los narcos donde más les dolía: en sus cuentas bancarias. En México no se está haciendo. En Colombia crearon una policía nacional única; en México hay 2,000 cuerpos de policía sin coordinación. En Colombia crearon un cuerpo
para enfrentar a los narcotraficantes; en México no existe.
El problema es que el presidente Calderón y el ejército mexicano escogieron una estrategia equivocada y que no están dispuestos a corregirla a pesar de que cada asesinato es una muestra de su fracaso.
La pobreza no desaparece con estadísticas y declaraciones triunfalistas, y la narcoviolencia sí se puede vencer con la estrategia correcta.
Si México no ve lo que está haciendo bien el sur, va a perder el rumbo.
- Por Jorge Ramos Avalos
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